Hasta hace tiempo, todos los juegos que eran plataformas en 3D estaban en manos de Nintendo. Si bien era cierto de que la videoconsola de Sony poseía juegos de este tipo (Crash Bandicoot), todos ellos te “obligaban” a ir por un camino, es decir, que no eran auténticos plataformas 3D.
Pronto, esta “obligación” dio un cambio brusco gracias a Universal, que contrató a Insomniac Games para desarrollar una historia original, divertida, con un montón de niveles y, por supuesto, con la libertad de decidir por dónde empezar a jugar.
EN EL MUNDO DE LOS DRAGONES
En el mundo de Dragonworld, las especies de los cinco reinos se peleaban por el número de joyas que poseía el país vecino. Todo se aclaró al cabo de 2000 años, cuando los cinco reinos decidieron unirse a través de unas puertas estelares llamadas portales.
Sin embargo, un buen día, llegó una especie nueva decidida a perturbar la paz de todo el mundo. Son los gnorcs, seres sin inteligencia, que no se duchan, y que lo único que quieren es poseer las joyas de los dragones. Éstos, amistosos por naturaleza, decidieron trabar amistad con los gnorcs. Sin embargo, uno de ellos, llamado Gnasty Gnorc, y que ha estado experimentando durante mucho tiempo, encontró dos jarabes: Uno servía para transformar las joyas de los dragones en Gnorcs, y así construir un ejercito; el otro, para transformar los dragones en cristal y así sacarse un peso de encima. La guerra empezaba.
Un día, Gnasty Gnorc decidió usar los dos a la vez. El resultado fué tal como lo esperaba. Pero no contaba con que hace dos años había nacido un pequeño dragón llamado Spyro. Él, despistado como siempre, vio cómo la magia pasó por encima de él y no le afectó. Al encontrarse solo, decidió embarcarse en una aventura que le llevaría por los cinco reinos en busca de las joyas, de los dragones, y de la venganza contra Gnasty Gnorc.
COMIENZA LA AVENTURA
A partir de aquí, el jugador comienza a jugar en el primer reino donde nació Spyro: Artesanos. Allí, experimentamos el concepto “libertad” del que tanto se mencionaba: NO hay barreras, no hay límites. Simplemente hay una montaña, o un precipicio, etc. Pero nada nos impide ir a nuestro antojo y decidir hacia dónde vamos.
Aunque cinco reinos parecen pocos, Spyro no lo tiene tan fácil. En cada reino hay seis pueblos, a los que podemos acceder mediante “portales” (y que te trasladan simplemente atravesándolos). Estos pueblos son enormes, y aunque a simple vista se ve el camino que debemos seguir, muchos de ellos esconden secretos. Si nos encaramos en la parte mas alta del nivel, o investigamos a fondo, nos damos cuenta de que, por ejemplo, esas joyas que no encontrábamos, están escondidas detrás de una pared, o que la llave que encontramos al principio es para una caja fuerte que se encuentra en lo alto de un castillo.
Todo esto, que parece tan difícil, no lo es cuando nos acostumbramos a los fáciles controles del personaje. Aparte de caminar, embestir, escupir fuego, y esquivar los ataques de los gnorcs, también podemos planear, de tal manera que cuando nos ponemos en un punto alto, y saltamos, Spyro estira las alas y entonces descendemos lentamente, con lo cual podemos acceder a aquellas zonas que parecían inalcanzables al principio.
No todo es de color de rosa. Hay muchos tipos de gnorcs, y todos ellos poseen un punto débil. De esta forma, a los gnorcs pequeños les podemos prender fuego, pero los que van armados no, solo embestir. Además, si son grandes, solo les podemos prender fuego, pero los grandes con armadura ya son imposibles.
Pero todo personaje tiene una resistencia, ¿no?. Spyro viene acompañado con una libélula, llamada Sparx. Cada vez que Spyro recibe un golpe, Sparx cambia de color. Sparx puede recibir hasta 3 impactos. Luego se marcha. Es fácil restaurar nuestra energía. Sólo hemos de buscar pequeños animales que no tienen nada que ver con el nivel (Ovejas, peces, etc) para quemarlos y hacer que Sparx recupere la vida que ha perdido. Sin embargo, si Spyro cae al agua, o choca contra una pared eléctrica, moriremos al instante. Sparx no lo hace todo.
Y si estamos cansados de matar Gnorcs, y queremos pasar un buen rato divertido, nada mejor que meternos en un “portal de vuelo”. Estos portales han sido construidos especialmente para que los pequeños dragones aprendan a volar, y Spyro no es una excepción. Con sólo traspasarlo, obtenemos la habilidad de volar, y con ella, tendremos que destruir una serie de objetivos básicos. Hay que destacar que la magia del vuelo es limitada, y que sólo tenemos un cierto tiempo para completar todas las rondas, y recuperar las joyas que también están en estos portales
SOBRE EL JUEGO:
Después de haber explicado la historia y su funcionalidad, ahora viene la otra “crítica”: el aspecto.
GRÁFICOS PERFECTOS… CON PEQUEÑOS ERRORES
Lo primero que nos llama la atención son los gráficos: Se trata de un juego que sabe explotar al máximo la capacidad de la consola manejando polígonos en tiempo real. Además, tenemos gráficos enormes, coloridos, y con una gran variedad de detalles, lo que nos garantiza una completa movilidad. Como podéis ver, Insonniac ha procurado cuidar este aspecto, que es el más revelante de todos y además garantiza que la carga de los juegos sea bastante rápida. Aún así, no han podido evitar errores como la desaparición de ciertos objetos cuando estás cerca a veces, o que cuando uno echa a correr como un loco atraviese un enemigo sin darse cuenta, pero apenas se notan.
MÚSICA MARCHOSA… PERO MUY REPETITIVA.
Al igual que el juego, Insomniac también se hizo cargo de la música, que apenas se le pueden dedicar muchos comentarios. Está bien compuesta, y se adapta perfectamente a cada nivel. Sin embargo, a veces resulta bastante repetitiva, y llega un momento que es mejor quitarla y dejar solo los efectos de sonido.
JUGABILIDAD AL 100%… AUNQUE MONÓTONO.
Otro de los aspectos a destacar del juego es la jugabilidad, la cual permitió que se vendieran más de 4,5 millones de copias gracias a su libertad de movimientos (Y si hay que repetirlo otra vez más, se hace, puesto que se puede observar que se trata sin duda de la idea básica) y a su originalidad. Desgraciadamente, esta “originalidad” fracasa cuando llevamos un buen rato con él: Se nos puede hacer bastante monótono, ya que lo único que hacemos es rescatar dragones y recuperar joyas. Si se hubiesen insertado algunos minijuegos extra, quizás no sería tan repetitivo.
EN GENERAL… Y PARA TERMINAR.
Se trata sin duda de un plataformas 3D al 100% que nos asegura diversión para rato gracias a lo largo que es. Sin embargo, si a tí lo que te apetece es algo para pensar, mejor deberías mirar en otra parte. Éste no es, ni mucho menos, el juego que buscas.
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